Círculo de Poesía: una constelación de voces

En el panorama de la poesía contemporánea en lengua española, la editorial y revista electrónica Círculo de Poesía ocupa un lugar singular, pues se trata de una revista que ha ido trazando una constelación propia, visible más allá de las fronteras mexicanas. Una constelación de voces donde convergen autores, tradiciones y geografías diversas. Desde su aparición en 2008, el proyecto ha entendido la poesía como un espacio de encuentro, circulación y diálogo, con la aspiración de ser contemporáneos de los poetas del mundo.

Su labor se sostiene sobre una reflexión crítica acerca del lugar de la lengua y sus múltiples modulaciones. Para Alí Calderón, uno de sus editores, el origen geográfico de los colaboradores no es un dato secundario, sino un principio organizador que implica una categoría crítica y un compromiso ético. Desde ahí, la idea de una poesía panhispánica se vuelve una manera de pensar el español como una multiplicidad viva: una lengua compartida por millones de hablantes y atravesada por diversas tradiciones, la mexicana, la chilena, la argentina, la española y muchas otras que no deben leerse como compartimentos aislados, sino como una red de intensidades que se enriquecen mutuamente.

A lo largo de sus años de existencia, Círculo de Poesía ha funcionado como un archivo en construcción. Como explica Mario Bojórquez, la revista ha desarrollado distintos modelos de trabajo: proyectos dedicados a regiones específicas, generaciones poéticas, movimientos estéticos o momentos históricos. Muchas de estas exploraciones han derivado en antologías y libros impresos, convirtiendo la publicación periódica en una forma de memoria y diálogo entre comunidades poéticas.

El recorrido estético del proyecto también ha sido una transformación constante. En sus primeros años existió una atención particular hacia la poesía del oficio, cercana a la idea de lo que Marjorie Perloff ha llamado el well crafted poem: una escritura consciente de la forma, la precisión y el ritmo. Sin embargo, esa orientación no permaneció fija. Con el tiempo y con la transformación misma de la práctica poética de sus editores, el horizonte se desplazó hacia zonas más abiertas, más cercanas al conceptualismo, al montaje documental y a formas híbridas donde el poema deja de ser una unidad cerrada para convertirse en un espacio de investigación. En esa evolución, la noción de libre utilización de los recursos poéticos se vuelve central. Hay poemas que dialogan con el canon, con los modelos prestigiosos del pasado, donde el saber hacer y el oficio constituyen su núcleo de sentido. Pero hay otros que se orientan hacia el futuro, hacia lo aún no estabilizado del lenguaje, buscando atravesar fronteras semióticas y expandir lo que puede ser dicho. En esa tensión no se trata de asumir posiciones, sino de interpretar el presente, de preguntarse qué es un poema en un momento histórico determinado y qué entendemos por lo poético actualmente. La tradición, así, no se hereda como un bloque intacto, sino que se reconstruye desde las exigencias del ahora, en diálogo con lo que Henri Meschonnic llamó el stock: ese conjunto vivo de formas, textos y posibilidades que una comunidad lectora reconoce como disponibles en su tiempo.

Asimismo, la traducción ocupa un lugar fundamental. En palabras de Mario Bojórquez, traducir poesía no significa únicamente trasladar un texto de una lengua a otra, sino establecer contacto entre tradiciones completas. Desde esta perspectiva, la revista ha impulsado proyectos dedicados a distintas literaturas del mundo: generaciones italianas, poesía rusa contemporánea, voces francesas, autores marcados por conflictos históricos y otras tradiciones que amplían el horizonte de la poesía en español. La traducción aparece como una forma de encuentro y una manera de desplazar las fronteras de la lectura. Esta intención se extiende también hacia las lenguas originarias con proyectos como Xochitlajtoli que es una recopilación de poemas escritos en distintas lenguas originarias de México y que fueron traducidos al español por sus propios autores. En estos trabajos, la diversidad lingüística no aparece como un obstáculo, sino como una fuente de riqueza estética y cultural.

La evolución de Círculo de Poesía coincide también con una transformación más amplia de la poesía contemporánea, esto es, el paso del poema entendido como representación hacia el poema como archivo, investigación y montaje de memoria. En esta línea aparecen escrituras que dialogan con la historia, la violencia y las formas de exclusión que atraviesan la experiencia latinoamericana. Un ejemplo fundamental es Memorial de Ayotzinapa de Mario Bojórquez, donde la poesía se convierte en una forma de memoria frente a la desaparición y el crimen de Estado. El poema deja de ser únicamente una construcción estética para convertirse también en una manera de interpretar la historia y dar lugar a las voces ausentes. En esta búsqueda se inscriben también autores vinculados Círculo de poesía como Álvaro Solís quien piensa la experiencia negada de la negritud en México, Mijail Lamas que explora la forma en que el capitalismo modela nuestras afectividades más íntimas, o el propio Alí Calderón, experimenta con el español del siglo XVI para mostrar la continuidad de la catástrofe histórica. Estas escrituras no solo reinterpretan la historia de América Latina, sino que ensayan nuevas formas de épica, donde la palabra se desplaza hacia la voz de las víctimas dentro de un paisaje necrohistórico atravesado por la violencia colonial y neoliberal. Sin embargo, es necesario señalar que este impulso no excluye la persistencia de las formas tradicionales.

En ese entramado, la revista reconoce también una serie de poetas cuya obra permite mirar las distintas direcciones de la poesía contemporánea en español, como la poesía de denuncia en Raúl Zurita (Chile, 1950), la “imaginación moral” en Luis García Montero (España, 1958), la dicción elevada y la búsqueda de lo sublime en Efraín Bartolomé (México, 1950), o la crítica radical a la tradición patriarcal en Carmen Ollé (Perú, 1947), cuya obra abre una genealogía de voces fundamentales como Piedad Bonnett, Rosabetty Muñoz o Raquel Lanseros, entre muchas otras que expanden el mapa de lo poético contemporáneo.

Al mismo tiempo, la revista ha mantenido una atención constante hacia las nuevas generaciones. La publicación de poetas jóvenes de distintos países revela una apuesta por escrituras que cuestionan los límites tradicionales del género y exploran nuevas relaciones entre identidad, historia y lenguaje. Voces como María Belén Milla, Elvis Guerra o Bileysi Reyes muestran una poesía que dialoga con la tradición al tiempo que la transforma a partir de nuevas preguntas.

El proyecto de Círculo de Poesía puede entenderse, entonces, como una tensión permanente entre memoria y renovación. No se trata de defender una sola estética, sino de observar cómo el poema cambia cuando cambia el mundo. La tradición aparece no como un monumento inmóvil, sino como un repertorio vivo que cada generación vuelve a interpretar y quizá ahí reside la fuerza de esta constelación: en comprender la poesía en español como un territorio de intercambio, donde conviven traducciones, herencias, rupturas y voces nuevas. Un espacio donde la escritura continúa reinventándose y donde cada poema participa de una conversación más amplia: la conversación de la poesía del mundo.

Indira Díaz

 

 


 

Alí Calderón

 

CARTA A LOS CORINTIOS

 

Soy poco, soy apenas

estos días azules,

esta legión de nadies

y este sol de la infancia,

vestigio de la ruina.

Hay campanas que quiebran el silencio

en los rebaños. Es Corinto.

Andamos por el pueblo, predicamos

la pálida esperanza, la rosa de los vientos.

Estamos solos. Nos borramos

en la memoria oculta de las cosas.

Sin rumbo solamente los perros se nos unen.

Qué más da si Daniela y todo lo demás está perdido.

Cae la noche en Éfeso.

¿No escribió desde allí el apóstol

que sería la angustia leve

y pasajera? Leo

en lo que me rodea

los signos del derrumbe.

Rebusco en los bolsillos. Nada:

heridas, golpes, llagas vivas,

palabras inconexas, los objetos

desligados por siempre de sus nombres.

No hay nada, hay la sospecha

de luces a lo lejos en el golfo,

signos acaso indiscernibles

que tenues, que tenebran, testimonian

una otra posible realidad

mas no vivida, ajena, inabordable

justo ahora que un cielo pasa

y bajo el tordo oscuro

desde su indiferencia nos miran los iconos.

 

 

MARGHERITA DEI CERCHI

 

Caminé de Gli Uffizi

auturno a la penumbra y cancro

de Santa Margarita en la Vía de Dante

El amargor del aire

calcifica y enreda en los alveolos

La tarde su paura

desciende espesa de los muros

Un algo cimitero acecha

El recuerdo del túnel

la ombra el silencio de los Apeninos

De pronto frente a mí

la tumba de Beatrice

En su lápida un hato violas

ostros pétalos hieden:

ese aroma impregnado entre los dedos

mi palma….su cabello deslazado

El correo fue escrito esa mañana

en otro continente y

qué tenue era la luz del cirio

Al preguntar por ella

quizá en Place des Abbesses

sentados en un borde viendo

salir y entrar al metro oscura gente

Luis me dijo que no que lo veía

como un caso perdido

Pasa una vespa y gritos más gritos un motor

Enviar mensaje enviado

Dudé mucho al escribir este mail

Se acostaba con otro

Una cruz de madera

que al tocarla se despostilla

Sotto questo altare

Folco Portinari

construi la tomba

di famiglia

L’8 giugno 1291

vi fu sepolta

Beatrice Portinari

Afuera los motores de las vespas

Gritos la gente que se increpa

Caga catzo putana

Dio Cane

 

Luis García Montero

 

POÉTICA

 

Hay momentos también en que dejamos

las palabras de amor y los silencios

para hablar de poesía.

Tú descansas la voz en el pasado

y recuerdas el título de un libro,

la historia de unos versos,

la noche juvenil de algunos cantautores,

la importancia que tienen

poetas y banderas en tu vida.

Yo te hablo de comas y mayúsculas,

de imágenes que sobran o que faltan,

de la necesidad de conseguir un ritmo

que sujete la historia,

igual que con las manos se sujetan

la humedad y los muros de un castillo de arena.

Y recuerdo también algunos versos

en noches donde comas y mayúsculas,

metáforas y ritmos,

calentaron mi casa,

me dieron compañía,

supieron convencerme

con tu mismo poder de seducción.

Ya sé que otros poetas

se visten de poeta,

van a las oficinas del silencio,

administran los bancos del fulgor,

calculan con esencias

los saldos de sus fondos interiores,

son antorcha de reyes y de dioses

o son lengua de infierno.

Será que tienen alma.

Yo me conformo con tenerte a ti

y con tener conciencia.

 

 

LA AUSENCIA ES UNA FORMA DEL INVIERNO

 

Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve, 

con ese mismo invierno que hiela las canciones 

cuando la tarde cae en la radio de un coche, 

como los telegramas, como la voz herida 

que cruza los teléfonos nocturnos 

igual que un faro cruza 

por la melancolía de las barcas en tierra, 

como las dudas y las certidumbres, 

como mi silueta en la ventana, 

así duele una noche, 

con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,

con esa misma nieve que me ha dejado en blanco, 

pues todo se me olvida 

si tengo que aprender a recordarte. 

 

 

ASUNTOS FAMILIARES

 

Una historia de amor es un viajero

que se sienta en la mesa para hablar de la vida.

Sin duda tiene ganas estos días

de contarnos sus luces y sus sombras.

Sabe que la balanza de los años

está de nuestra parte

y recuerda la noche de la primera vez.

Aunque se vanagloria de su oficio,

a la segunda copa

no encontró demasiada resistencia.

Enumera ciudades, domicilios, hoteles,

abrazos y amistad,

cuevas donde guardó

el fuego que nos une a la existencia.

Aquel día impensable de hace ya tantos sueños,

aquellas citas sin mesura,

las decisiones, las costumbres

decentes o indecentes,

lo que vino después, lo que nunca se irá.

Todo lo va contando

con un orgullo de coleccionista.

Y cómo no...,

habla también de asuntos familiares.

Esta tarde de otoño pide que nos sentemos

para que tú descanses,

un alto en la glorieta de Bilbao.

Los ventanales del café reflejan

la caída serena de la luz.

Entran y salen caminantes

por la boca del metro,

vigilan en la calle los semáforos

con su verde y su rojo

y en el paso de cebra

un mendigo formula la pregunta

que ha esperado el viajero.

De forma descarnada, sin mentiras

ni argumentos inútiles,

nos habla de la vida que hay después de la muerte.

No quiere referirse al paraíso.

El juicio final para nosotros

es saber si es peor

la suerte del que muere o del que permanece

aquí sin más sentido que la nada.

Uno de los dos muertos debe seguir de pie.

Te beso mientras pasan en calma los silencios.

Nunca había previsto que me tocase a mí

cerrar la puerta, apagar la luz

cuando el reloj se agote,

cuando desaparezcan los aviones,

los barcos o los trenes

y este viajero amigo y desdichado

se quede sin oficio de viajar.

Me asusta su monólogo,

el eco despiadado de mi sombra.

 

Un año y tres meses (TusQuets, 2024)

 

 

Piedad Bonnett

 

 

LA MADRE ES LA GRAN NOCHE

 

Aquí el tiempo está atado con camisa de fuerza: 

es viento sometido 

que escribe el mismo nombre con tiza sobre un muro. 

Todo es adentro aquí, en este gran vientre 

lleno de hombres sin madre. 

La madre es la gran noche. La madre es nuestro grito. 

La madre es cada dosis de trifluoperazina 

que llena de saliva nuestros labios. 

Cuando acerco mi oído a las paredes 

queriendo oír el llanto de los que aún me aman 

sólo oigo mi chirrido. Mi oscura disonancia. 

El corazón del miedo 

cantando su monótona tonada.

 

 

DE TARDE EN TARDE

 

A mi madre le gusta ir a ese café de sobrias lámparas, 

pedir galletas de vainilla, 

tomar dos tazas de té negro con parsimonia 

como un acto ceremonial. 

Hoy la he traído, pues, cediendo al gesto filial mi tarde laboriosa. 

Tras los enormes ventanales vemos correr la vida afuera

mientras hablamos de otros días 

y la tibieza del lugar sugiere que la felicidad no es más que esto. 

De repente 

como recuperando las palabras de un sueño 

ella dice: “Qué lástima que todo se termina”. 

Lo dice con sonrisa liviana, pues sabe 

que ser trascendental no conviene a la tarde. 

(Mi madre cumplió setenta y cuatro años 

y alguna vez fue bella). 

Al fondo de las tazas el té pinta sus signos. 

Yo no sé qué decir. 

Miramos la avenida, las caras planas de los transeúntes, 

los árboles que callan. Anochece.

 

 

ROSAS

 

Con el estiércol que arrojan a mi patio

abono yo mis rosas.

Aéreas en sus tallos, de la luz se alimentan

aunque lleven la muerte dormida en sus corolas.

Y su belleza, inútil como toda belleza,

sus espinas inocuas, hacen cerco

al corazón, guerrean

con la bestia que acecha en la tiniebla.

 

Tretas del débil, 2004

 

 

EL MUNDO ANCHO Y AJENO

 

Se trata de Sun Danyong, un joven chino.

Dicen que tenía veinticuatro años,

que ensamblaba piezas de aparatos electrónicos,

que vivía lejos de casa, en Hon Hai,

que trabajaba doce horas diarias, como todos sus compañeros,

que dormía en sus horas libres, como todos sus compañeros,

que entre ellos había un diálogo escaso

porque casi no se conocían.

Nadie sabe otra cosa,

salvo que saltó por la pequeña ventana de su cuarto de dos por dos,

y que es uno de los muchos que han saltado

en el último año.

Ah, sí. La noticia dice una cosa más:

que los empresarios de la fábrica

han puesto mallas en todas las ventanas

para evitar más suicidios.

 

Leo la noticia en Google, en mi computador portátil,

por donde puedo ver el mundo ancho y ajeno.



Explicaciones no pedidas, 2011

 

 

Mario Bojórquez

 

 

PROSAS DE MI TRANSIBERIANO

 

En ce temps-là j'étais en mon adolescence

J'avais à peine seize ans et je ne me souvenais déjà plus de mon enfance

J'étais à 16 000 lieues du lieu de ma naissance

J'étais à Moscou, dans la ville des mille et trois clochers et des sept gares

Et je n'avais pas assez des sept gares et des mille et trois tours

Car mon adolescence était si ardente et si folle

Que mon coeur tour à tour brûlait comme le temple d'Éphèse ou comme la Place Rouge de Moscou quand le soleil se couche.

Et mes yeux éclairaient des voies anciennes.

Et j'étais déjà si mauvais poète

Que je ne savais pas aller jusqu'au bout.

Blaise Cendrars

La Prose du Transsibérien et de la Petite Jehanne de France



VEMOS CAER LA NIEVE SOBRE EL ASFALTO

una blanca metralla en la cortina de madera

Vemos caer la nieve y el tiempo de nuestros corazones late

minutos alargados

De quién la sombra que desliza

sobre el pasto emblanquecido

que se quiebra

en hondas huellas

Ramas del árbol, hielo

que se sacude gordas gotas gélidas

suspiros que se evaporan

contra el vidrio velado

por un soplo frío

que desciende del cielo cruel

Palada tras palada

se abre un camino resbaladizo

de tierra y sal

En los percheros tiemblan los

gruesos abrigos

Junto a la estufa cordial

un pulso de sangre tibia

nos recuerda el ritmo de la

vida armoniosa

Cruje la madera pulida

bajo nuestros pies alegres

y las paredes delgadas

conservan el calor de

nuestros cuerpos

A dónde ir

entre la espesa niebla

sin el apretado vestido

de lana y pluma

Cómo, sin otra voluntad

que el encierro caliente

sopa hervida de nueces

café y golosinas

invitándonos a no salir

a respirar la cálida

pronunciación que el

invierno adquiere detrás

de las puertas

Con el sordo rugido de la

nieve contra los cristales

vemos pasar el tiempo

aterido de torpes movimientos

un reducido tiempo de

escaleras sin mar

Abismo de la nieve

que en su blancura

acecha sobre los patios

de las casas cubiertas

Nieve veloz que desciende

sobre los toldos de los

autos inmóviles

Cielo cristalizado

nube de polvo blanco

Materia de los sueños

atrapados en las tapias

de madera quebrada

en los herrajes enmohecidos

del agua sólida

El tiempo de la nieve

de horas dilatadas

Nieve y tiempo medidos

con relojes perezosos

sin maquinaria

avanzando lentamente

en la curva dispar

Tiempo y nieve distantes

bajo el tibio colchón

Tiempo de la nieve goteando

sobre los minutos airados

que se detienen en las largas

horas del día

Nieve del tiempo fija

sin acordes simétricos

Pretérita nieve del tiempo

cuajado

Golpe sin eco sobre

metales ácidos

Tiempo sin tiempo corre

a guarecerte en el rincón

del fuego

La nieve espesa rellenando los

huecos de las paredes turbias

sujetando el dibujo de los muros

contra el viento en vaivén

Nieve, nieve blanca, nieve pura

en las manos del niño sorprendido

Nieve clara, nieve líquida

proscrita nieve aturdida

Nieve santa, nieve brusca

solar del cielo y la nube

Nieve vacua, nieve sólida

La nieve dura contra los camellones

La nieve negra en las orillas del camino

La nieve vasta

La derretida nieve contra el sol

vuelta agua

La nieve en el rostro del que camina

con los ojos entornados

La nieve que se mete en las narices

como un bicho insaciable

Mediodía de la nieve en los campos desolados

su perfil tajado contra el arroyo que fluye entre dos orillas blancas

El murmullo de su caída

y la desesperanza de su continuo descender

de su esforzado caer persistente

Azote de los lirios

quijada oblicua en el son

sin temple para el lamento

su posteridad, su bruma ácida

sin temblor de viento en las orejeras

Ven caricia de hielo

escómbrate en el rincón

que no quede rastro de tu huella

imprecisa

ninguna marca de tu concreta realidad

ningún objeto que recuerde tu paso

tu derretida ausencia

La nieve molida entre las ruedas de hierro

El paso de un vagón a otro

su traqueteo inmóvil

El hierro caliente en el costado

Afuera los pueblos que pasan rápido por los ojos

Los túneles sombríos y su encierro tenebroso

Las líneas del telégrafo sobre postes que se suceden uno

tras otro en una película sin fin

El vaivén adormecedor de la cabina caliente

El espacio entre los coches con su piso articulado y el

sonido crudo de los hierros vibrantes

Los amplios ventanales abiertos al paisaje

pero cerrados al aire de nuestra respiración

Cómo describir el acerado chirriar de las ruedas sobre las vías

fierro contra fierro y el temblor

de la gran estructura que amenaza

con deshacerse a cada nuevo salto

Invierno de la sal contaminada

Luna de hielo sobre los techos blancos

y por debajo de la sábana alba

La vida latiendo con su encapsulado corazón

Los nuevos brotes de la hierba ateridos por

los bloques glaseados

El resplandor sin bosque

para la tenue luz

Agua inmovilizada

influente

Fijo perfil del agua concreta

sólida

Sublimación de piedra solar

Encono de la nieve aplastando

al insecto que se encorva

contra la rugosa piedra

Furia de la nieve

que masca la luz del sol herbóreo

con impasibilidad rumiante

La vaca nieve negra y blanca

pastando luz y tiempo

en el día sin horas

La nieve cuatro estómagos

de miel cuajada

Blanco, blanca, blanco

residual ionizada

Blanca, blanca, blanco

Todo ciego el resplandor de lluvia

para la ropa térmica

Los bigotes

Las barbas entumecidas

en el vapor concreto

respiración condensada

para el pulmón, vejiga

hinchando el pecho, filtrando

el mundo, tabla de los silencios

fístula y torcido alfiler

Blanca, blanca, blanco

 

 

Rosabetty Muñoz

 

 

* * *

 

 

Dejé mi cuerpo detrás de mí. 

Eso quería decir: lo abandoné.

De pronto, cada uno de los huesos habla 

se despide. 

Un parloteo orgánico inesperado 

de esta máquina prodigiosa 

con sus tumores y cicatrices

 

Pero no es de dolencias: 

                 quiero hablar de las manzanas 

su gracia redonda 

su modo de caer 

                madura y alegre sobre el pasto

 

 

BASURA

 

Ahora tenemos aquí 

una bolsa negra que contiene un niño. 

Sabemos que sufrió. 

Que se retorcía. 

Que se le pegaba el nailon 

en la abertura de la boca.

 

No alcanzó a reír. 

No alcanzó a colgar 

                    de la ternura de un pezón.

 

 

BOCA DE RÍO

 

Ay del cuerpo abierto en canal 

despojado de su niño 

en operación de urgencia 

                    (sobre la mesa de la cocina). 

Ay de la que se entierra un palillo 

o un tallo de apio o una rama de espino. 

Ay de la que se toma una taza de cloro. 

Ay de la que se acuesta boca abajo 

mientras su amiga le salta encima. 

Ay de la boca de río que la contiene 

y de esa agua ya para siempre turbia.

 

Aquel cuyo espanto le obliga a volver la vista 

habrá de inclinarse y anegar sus ojos 

ante la niña de vientre hinchado. 

Habrá de dolerse.

 

Ahora no es tiempo de amarrar la lengua.

 

 

NO SE CRÍAN HIJOS PARA VERLOS MORIR

 

Cuando el mar se llevó a sus tres hijos

ella estaba acodada en la media puerta

de su casa, pensando en ollas aladas

y repletas. De pronto cayó en un vacío

del que surgió vieja y encorvada. No

necesitó entrar para vestirse de negro.

Ya estaba recogiendo flores cuando

salió su hombre con la radio en la

mano, desamparado y tembloroso.

 

Ella es una sábana flotando sobre nosotros.

Nada detiene el remolino que alienta su vuelo.

Desde su vientre deshabitado

los ovarios violeta se abren como flores nocturnas.

La ansiedad es un arrecife

donde acerados corales hieren los cuerpos amados.

Sin hijos bajo sus ojos

quisiéramos las madres

ofrecerle un trozo de pañal

para vendar sus muñones o un arca

donde recoger los alados restos.

 

 

Raúl Zurita

 

* * *

 

Y te amaré de nuevo. Y desde nuestras pupilas

muertas se abrirán los cielos y los cielos

abriéndose nos mostrarán para abajo las cordilleras

y verás un país de volcanes ascender igual que un

mar hasta los cráteres de tus ojos. Y me mirarás, y

me mirarás de nuevo, y tus ojos mirándome verán

la lava de los volcanes y los volcanes ascendiendo

te tocarán las pupilas y los cráteres de mis pupilas

volverán a tocar las tuyas. Y las carnes que fuimos

nos cubrirán de nuevo como de lava viva las

montañas porque se abrió un camino en. Las

soledades y fue ven.

 

Y te amaré de nuevo.

 

Y te amaré de nuevo y te diré ven. Y tú me

amarás de nuevo y me dirás ven. Y el cielo

abriéndose nos dirá ven que igual que lavas rojas

cubriendo las montañas nuestras carnes nos

cubrirán de nuevo los nevados huesos de todo Los

Andes y te amaré de nuevo y será ven.